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BYD trae a Colombia camiones 100% eléctricos: tienen autonomías de 270 kilómetros
La marca asiática BYD busca revolucionar el rezagado segmento de carga urbana. Prometen autonomías de 270 kilómetros y un ahorro brutal en costos operativos para las empresas de logística.
La transición hacia la movilidad sostenible en Colombia avanza a dos velocidades muy distintas. Mientras el mercado de vehículos particulares eléctricos crece de forma exponencial (alcanzando 19.910 unidades vendidas en 2025 y proyectando superar la barrera de las 40.000 unidades para este 2026), el transporte pesado se ha quedado anclado en el pasado. Hoy, los camiones a baterías representan un minúsculo 0,3 % del total de ventas de carga en el país, frenados por la desconfianza técnica y la falta de oferta.
Para romper este estancamiento, el gigante asiático BYD acaba de lanzar una agresiva ofensiva corporativa. La marca presentó oficialmente sus nuevos camiones 100 % eléctricos BYD ‘T35’ y BYD ‘T75’, dos plataformas diseñadas para adueñarse de la codiciada logística de ‘última milla’ y desterrar definitivamente al diésel de los centros urbanos.
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La ingeniería detrás del reparto urbano
El gran protagonista de esta presentación es el BYD ‘T35’, un camión ligero de 3,5 toneladas de peso bruto vehicular. Esta máquina no es una adaptación, sino un desarrollo nativo que exprime al máximo la reconocida tecnología de baterías de litio-ferrofosfato (LFP) de la marca.
Impulsado por un silencioso pero contundente motor de 150 kW, el vehículo ofrece una capacidad de carga neta de 1.400 kg. Su gran argumento logístico es una autonomía homologada de 270 kilómetros. Según el importador, este rango es suficiente para operar hasta tres días continuos en rutas urbanas sin necesidad de enchufarse. Además, su sistema soporta carga rápida de alta potencia, logrando recuperar la totalidad de su batería en apenas 40 a 50 minutos.
La matemática letal contra los combustibles fósiles
Migrar flotas logísticas hacia la electrificación ya no es una simple bandera ecológica para cumplir cuotas ambientales; es una decisión financiera de supervivencia. El análisis del Costo Total de Propiedad (TCO) revela que operar el BYD ‘T35’ pulveriza los gastos de una empresa de transportes.
Al comparar este modelo eléctrico frente a un camión diésel equivalente durante un periodo operativo de cinco años, los ahorros son demoledores:
- Reducción del 51 % en los costos de energía (electricidad frente a la costosa gasolina o diésel).
- Caída del 56 % en los gastos de mantenimiento preventivo y correctivo (ausencia de aceites, filtros y correas de distribución).
- Un ahorro neto estimado que alcanza los abrumadores $119 millones.
Esta rentabilidad pura ya está atrayendo a las empresas colombianas. Un claro ejemplo es la compañía nacional ‘Arepas El Carriel’, la cual acaba de validar este modelo corporativo cerrando un pedido inicial de 10 unidades para su red de distribución.
El ‘ajedrez’ comercial para dominar las calles
La estrategia comercial de BYD Colombia ataca precisamente el 75 % del mercado potencial de camiones en el país. Al utilizar vehículos compactos y cero emisiones, las empresas logísticas logran evadir las estrictas restricciones de entrada y de movilidad ambiental que hoy asfixian a los furgones grandes y contaminantes en ciudades como Bogotá y Medellín.
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“Nuestra meta es ambiciosa; esperamos vender 200 unidades para el cierre de 2026, logrando que el 1.5 % del mercado total de camiones sea eléctrico. Migrar de diésel a eléctrico no solo evita toneladas de CO₂ al año, sino que reduce los costos operativos en un 60 %”, puntualizó Juan Pablo Molano, Gerente Comercial de la firma en el país.
El transporte de carga es el corazón de la economía nacional, pero también uno de sus mayores contaminantes. Con la inyección de estas nuevas plataformas y la paulatina consolidación de corredores eléctricos privados, la industria logística demuestra que la rentabilidad absoluta y el silencio de los motores a baterías son el único camino viable para las ciudades del futuro.
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