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Nissan GT – R Black Edition: el carro que se compró Fernando Alonso
Antes de coleccionar superdeportivos italianos o británicos, el piloto asturiano se rindió ante los encantos de la edición especial del famoso ‘Godzilla’ de Nissan. Un misil asiático con alma de pista.
Durante la mayor parte de su carrera, el piloto español Fernando Alonso ha estado ligado a fabricantes europeos de la talla de Renault, McLaren, Ferrari o Aston Martin. Sin embargo, lejos de los reflectores de la pista, el bicampeón mundial sorprendió en su momento al adquirir un Nissan ‘GT-R’ Black Edition, demostrando que su pasión por la velocidad pura no entiende de fronteras ni de precios exorbitantes.
El encanto del codiciado paquete ‘Black Edition’
Esta versión especial fue una de las primeras evoluciones que recibió la generación R35 del icónico deportivo japonés. Aunque mantenía intacta su base estructural, la marca nipona lo dotó de mejoras estéticas y dinámicas que lo hacían aún más radical frente al modelo convencional de producción.
El Nissan ‘GT-R’ Black Edition se distinguía por incorporar elementos orientados netamente a reducir peso y mejorar la sujeción aerodinámica, entre los que destacaban:
- Asientos deportivos firmados por la marca especializada Recaro.
- Un imponente alerón trasero fabricado íntegramente en fibra de carbono.
- Rines ligeros forjados por el prestigioso especialista japonés Rays.
- Un habitáculo bitono que combinaba agresivos tapizados en cuero negro y rojo.
Un corazón biturbo ensamblado a mano
El verdadero secreto de este monstruo asiático se escondía bajo su capó. Estaba impulsado por el legendario motor V6 biturbo de 3.8 litros (código VR38DETT), un bloque que era meticulosamente ensamblado a mano por los ‘Takumi’ o maestros artesanos de Nissan.
En la época en que Alonso adquirió su unidad, este propulsor desataba 550 caballos de fuerza y un torque máximo de 612 Nm. Acoplado a una transmisión automática de doble embrague de 6 velocidades y un avanzado sistema de tracción integral (AWD), el vehículo era capaz de pulverizar el cronómetro, acelerando de 0 a 100 km/h en menos de 3 segundos y superando la barrera de los 310 km/h.
El ‘Infierno Verde’ como carta de presentación
La fama de este modelo no se construyó en los concesionarios, sino en las exigentes curvas del circuito de Nürburgring Nordschleife. Durante años, la marca utilizó los tiempos récord obtenidos por su ‘Godzilla’ en el llamado ‘Infierno Verde’ para humillar a deportivos europeos de Porsche o Lamborghini que costaban el triple de su valor comercial.
Elegir este auto como su vehículo personal demostró que Alonso valoraba la fiabilidad mecánica y el comportamiento dinámico por encima del estatus que otorgan otras insignias de ultra lujo. Era una máquina diseñada exclusivamente para los puristas del volante, permitiendo un uso relativamente práctico para el día a día sin sacrificar prestaciones de ‘supercar’.
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El adiós de una leyenda incombustible
El histórico Nissan ‘GT-R’ R35 finalizó oficialmente su producción en 2025, despidiéndose tras 18 años en el mercado y cerca de 48.000 unidades fabricadas a nivel mundial.
Aunque el fabricante japonés ya trabaja en una futura generación que mantenga vivo su legado, unidades especiales como la que conquistó al asturiano seguirán revalorizándose. Serán el testimonio de la época dorada en la que un deportivo asiático fue capaz de mirar a los ojos, y doblegar, a los intocables purasangres de Europa.
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