MOTOS
Más de 3.400 motociclistas han muerto en lo que va de 2025 en Colombia: sería el peor año
Las motos representan el 63 % de las muertes viales del país y, junto con un récord de ventas, podrían convertir 2025 en el año más trágico para la seguridad vial.
En Colombia, la motocicleta se ha consolidado como el vehículo más popular, accesible y versátil del panorama nacional. Su bajo costo de adquisición y su probada facilidad para moverse eficientemente entre el tráfico la han transformado en una indispensable herramienta de trabajo y en la primera opción de transporte para millones de personas. Sin embargo, esta masificación sin precedentes también se refleja, lamentablemente, en las estadísticas más dolorosas del tránsito: las muertes en las vías.
Radiografía de una tragedia en las vías
Según datos recientes de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), entre los meses de enero y agosto de 2025 se registraron un total de 5.472 muertes viales evitables en todo el territorio nacional. De esta alarmante cifra, 3.422 correspondieron a motociclistas, lo que equivale a un preocupante 63 % del total. Si se incluyen, además, a otros actores viales directamente involucrados en incidentes con motocicletas, como los 567 peatones y 72 ciclistas fallecidos, las motos estuvieron presentes en el 73 % de las muertes viales de este año.
La magnitud de este preocupante fenómeno de siniestralidad vial coincide, de forma paradójica, con un aumento sin precedentes en la venta de motocicletas. En lo que va de 2025, se han matriculado un total de 712.613 motocicletas nuevas, lo que representa un significativo crecimiento del 35 % frente al mismo periodo de 2024, según cifras proporcionadas por el Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT). Esto significa que, mientras el país bate récords históricos en la venta de motos, también se encamina hacia uno de los años más mortales en sus vías.
Perfil de la víctima y factores de riesgo
Las estadísticas detallan que el 82 % de las víctimas fatales son hombres, y una cuarta parte de ellos se encontraba en el rango de edad comprendido entre los 20 y los 30 años, constituyendo la franja demográfica más expuesta al riesgo. La ANSV advierte que los factores determinantes detrás de esta alta siniestralidad siguen siendo consistentemente el exceso de velocidad, la impericia al conducir, la imprudencia en las maniobras y el uso inadecuado o la ausencia de elementos de protección personal. A esto se suma, según los expertos, una infraestructura vial que a menudo resulta poco adaptada a las necesidades específicas de los motociclistas, así como una débil cultura de respeto mutuo entre los diversos actores viales.
Más allá de las sanciones: un enfoque integral
Expertos en movilidad insisten enfáticamente en que este complejo problema no se resuelve únicamente con la imposición de sanciones o mediante campañas aisladas. Un sistema de seguridad vial verdaderamente efectivo y duradero requiere una estrategia integral que abarque múltiples frentes: infraestructura vial adecuada y segura, el fomento de vehículos más estables y seguros, una mejor y más robusta educación vial desde edades tempranas, y una atención oportuna y especializada a las víctimas de siniestros.
Adicionalmente, el desarrollo de ciudades más compactas, que cuenten con un transporte público eficiente y con espacios diseñados para caminar o usar la bicicleta, puede contribuir significativamente a reducir la dependencia de la motocicleta como medio de transporte principal y, por ende, disminuir la exposición al riesgo inherente.

Costos que van más allá de las cifras
De acuerdo con estimaciones realizadas por el Irap, la alta siniestralidad que involucra a motocicletas genera costos anuales que ascienden a cerca de 22 billones de pesos. Estos costos se distribuyen en áreas críticas como la salud, la atención de emergencias y la lamentable pérdida de productividad asociada a las víctimas. Detrás de cada cifra, cada porcentaje, se esconde una historia truncada: jóvenes trabajadores, padres de familia, madres y estudiantes que no regresaron a casa.
Aunque algunos indicadores puntuales puedan mostrar leves reducciones en los primeros meses del año, los analistas advierten que la tendencia general de la siniestralidad sigue lamentablemente al alza. Las proyecciones indican que 2025 podría cerrar con récords históricos tanto en muertes viales como en el número de motocicletas nuevas registradas en el país.
El desafío que enfrentan tanto las autoridades como la sociedad colombiana es, por lo tanto, enorme: revertir esta arraigada cultura de riesgo que domina en las vías y, en su lugar, consolidar una movilidad verdaderamente segura para todos. Cada número en estas desalentadoras estadísticas representa una vida que, con las medidas adecuadas, pudo haberse salvado.
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