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ESTILO DE VIDA

Así se corrió el E5 Challenge – Energy Race 2026 en Bogotá

Estudiantes de siete colegios en Bogotá transformaron piezas recicladas en vehículos de competencia para la gran Energy Race, demostrando que el futuro de la industria automotriz y la sostenibilidad tiene un semillero prometedor en nuestro país.

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Así se corrió el E5 Challenge - Energy Race 2026 en Bogotá

Cuando hablamos del futuro de la movilidad, solemos enfocar la mirada en los grandes laboratorios de Múnich, Tokio o Silicon Valley. Sin embargo, la semilla de la próxima revolución del transporte se está gestando mucho más cerca de lo que imaginamos. El Colegio CIEDI de Bogotá acaba de bajar la bandera a cuadros de la tercera edición del E5 Challenge – Energy Race 2026, un evento donde la ingeniería de aula y la sostenibilidad se tomaron la pista.

Lejos de ser una simple feria de ciencias, esta competencia intercolegial reunió a 20 equipos conformados por niñas, niños y jóvenes que asumieron un reto digno de un departamento de Investigación y Desarrollo (I+D): diseñar, ensamblar y pilotar sus propios prototipos vehiculares desde cero.

De la chatarra a la pista de carreras

La premisa técnica del evento fue tan exigente como creativa. Durante un periodo de ensamble de aproximadamente seis meses, estudiantes de primaria y bachillerato se enfrentaron a la hoja en blanco para construir vehículos utilizando exclusivamente materiales reutilizables.

Lo que para muchos era desecho, para estos jóvenes ingenieros fue la materia prima perfecta. Cuadros de bicicletas antiguas, sillas de ruedas desechadas y ejes de triciclos cobraron una segunda vida, integrándose en chasis estables y completamente funcionales. Este ejercicio de economía circular demuestra en la práctica cómo la industria puede transitar hacia modelos de manufactura sin desperdicios.

Así se corrió el E5 Challenge - Energy Race 2026 en Bogotá
Foto: Cortesía
Tracción humana y cerebros digitales

La competencia se dividió en categorías que pusieron a prueba distintas destrezas mecánicas y lógicas, todas amparadas bajo el exigente enfoque de la educación STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).

Por un lado, la categoría de ‘Vehículos impulsados por estudiantes’ obligó a los participantes a diseñar sistemas de transmisión mecánica eficientes. Los jóvenes aplicaron principios de física del movimiento y conservación de energía para lograr que sus prototipos avanzaran sorteando los retos del circuito.

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Así se corrió el E5 Challenge - Energy Race 2026 en Bogotá
Foto: Cortesía

Por otro lado, la cuota tecnológica llegó con las pruebas de ‘Robótica y programación’. En este espacio, los estudiantes de cuarto y quinto de primaria asumieron el rol de desarrolladores de software, codificando las rutas de pequeños robots para superar obstáculos en la pista; un primer y valioso acercamiento a los algoritmos que hoy hacen posible la conducción autónoma en el mundo real.

El método de ensayo y error

“Culminamos una tercera jornada exitosa y retadora con la participación de siete colegios y 20 equipos, donde vivimos una gran competencia que contó con un gran apoyo, mucha creatividad y resolución de problemas”, aseguró Felipe Palacios, rector del Colegio CIEDI. El directivo destacó especialmente la inauguración de la categoría de programación, orientada a fortalecer el pensamiento algorítmico desde edades tempranas.

Más allá de los trofeos, el verdadero valor del E5 Challenge radica en su metodología de ‘aprender haciendo’. Tal como ocurre en los boxes de un equipo de competición, los estudiantes tuvieron que probar ideas, equivocarse, ajustar la mecánica sobre la marcha y volver a salir a la pista con un modelo mejorado.

Así se corrió el E5 Challenge - Energy Race 2026 en Bogotá
Foto: Cortesía
Un semillero para el mañana

Iniciativas como esta son el motor que necesita el país para formar a los futuros estrategas de la movilidad inteligente. Las nuevas generaciones ya no se conforman con ser simples usuarios de la tecnología; están exigiendo las herramientas para construirla con sus propias manos.

Mientras el sector automotor tradicional lucha por adaptarse a los retos climáticos del 2026, las pistas de los colegios bogotanos nos dejan una lección contundente: la innovación, el trabajo en equipo y el compromiso con el planeta son valores que ya circulan sobre ruedas. La invitación queda abierta para que más instituciones enciendan sus motores y se sumen a la cuarta edición el próximo año.

REVISTA TURBO

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