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Más colombianos compran vehículos mediante subastas digitales

La liquidación de flotas corporativas y la digitalización cambian las reglas en el negocio del segundo uso. Analizamos las cifras de Superbid y las pautas para ofertar con seguridad.

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Más colombianos compran vehículos mediante subastas digitales

El tradicional negocio de comprar un carro usado en Colombia está sufriendo una profunda reconfiguración estructural. El viejo ritual de recorrer los patios de las ‘compraventas’ informales o negociar bajo presión con ‘comisionistas’ de calle está perdiendo terreno frente a la conveniencia, transparencia y respaldo técnico de las subastas organizadas a través de internet.

Impulsado por la acelerada renovación de las flotas de transporte de grandes corporaciones, este canal digital ha dejado de ser un nicho reservado para intermediarios mayoristas y se consolida como una alternativa viable para familias y pequeños emprendedores que buscan optimizar su presupuesto. El comprador de hoy busca procesos abiertos, trazables y libres de las habituales sospechas del comercio informal.

El repunte del mercado de nuevos empuja las flotas de segundo uso

De acuerdo con las estadísticas oficiales del RUNT, consolidadas de manera conjunta por la ANDI y Fenalco, entre enero y mayo de 2026 se matricularon 128.582 vehículos nuevos en Colombia, lo que equivale a un notable crecimiento del 48% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta recuperación en los inventarios de las vitrinas ha destrabado los planes de renovación de vehículos de trabajo de grandes multinacionales, petroleras y firmas de renting que operan en el país.

Al dar salida a sus vehículos usados para incorporar modelos cero kilómetros, las empresas inyectan de forma permanente un valioso inventario al mercado secundario. Estas unidades de origen corporativo son muy apetecidas en el mercado del segundo uso por contar con historiales de mantenimiento preventivo rigurosos y trazables, alejando el fantasma de los odómetros alterados o las reparaciones de latonería defectuosas.

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Foto: cortesía
Las cifras de facturación en el tablero digital de Superbid

En este ecosistema de liquidación de activos corporativos, la multinacional brasileña Superbid’ ha registrado una actividad comercial sin precedentes en lo que va del año. Entre enero y mayo de 2026, la plataforma listó un total de 4.149 activos automotores (incluyendo automóviles, camiones y motocicletas), de los cuales logró comercializar de manera efectiva 1.992 unidades, alcanzando ventas consolidadas por encima de los $90.008 millones COP.

La mayor porción de las transacciones se concentró en la categoría de vehículos particulares, con 1.484 unidades vendidas que sumaron $66.943 millones COP. El dinamismo de una subasta virtual, donde hasta 20 postores pujan en tiempo real por un mismo lote, opera bajo una lógica de presión similar a la de un embudo de alta velocidad; a medida que el reloj de arena digital se agota, las ofertas iniciales de bajo valor se depuran rápidamente, forzando a los compradores decididos a elevar sus propuestas en segundos para asegurar el vehículo antes del cierre definitivo de la sala de ofertas.

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El perfil del postor: la democratización del martillo virtual

Los indicadores de la plataforma desmitifican la idea de que las subastas electrónicas son coto exclusivo de comerciantes especializados. El 70% de los participantes en las pujas del primer semestre de la firma intervino por primera vez en un proceso virtual, confirmando que personas naturales y pequeños empresarios acuden al canal buscando eludir los sobrecostos de intermediación. Además, el 85% de las ofertas se realizan completamente desde plataformas móviles, consolidando la confianza del consumidor en las herramientas digitales para transacciones de alto valor.

A nivel de preferencias, las marcas que lideran la demanda de los postores coinciden con las firmas más robustas del parque automotor colombiano:

  • Movilidad urbana y de alta rotación: Modelos familiares firmados por KiaRenault y Chevrolet.
  • Utilidad y valor de reventa: Camperos y SUV con la resistencia de Toyota y la eficiencia de consumo de Suzuki.
  • Distribución y transporte pesado: Camiones medianos y furgones que sumaron ventas superiores a los $11.845 millones COP.
El ‘check-list’ de seguridad antes de realizar su primera oferta

Aunque comprar un vehículo de origen corporativo ofrece un nivel de tranquilidad superior frente al comercio informal, usted no debe tomarse el proceso a la ligera. Al tratarse de subastas, las reglas de juego son estrictas y exigen que usted actúe bajo las siguientes pautas de prevención técnica y jurídica:

  • Exija el peritaje técnico previo: Las subastas serias programan visitas de inspección física antes del día del cierre de las ofertas; asista acompañado de un mecánico de confianza para evaluar el desgaste de la suspensión, fugas de fluidos del motor y el estado de la transmisión.
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Foto: Cortesía
  • Comprenda la cláusula de “estado actual”: En estos procesos, las unidades se venden bajo la condición técnica e industrial conocida en el derecho comercial como ‘as is’ (estado actual); esto significa que usted asume el vehículo con todos sus detalles estéticos y mecánicos, sin derecho a reclamar garantías posteriores de concesionario.
  • Calcule los costos de transferencia y comisión: Recuerde que al valor de martillo de su oferta ganadora deberá sumarle la comisión de la plataforma de subastas (que suele oscilar entre el 5% y el 10% más IVA), los costos del traspaso de propiedad y el impuesto de retención en la fuente para no descuadrar su presupuesto.

En conclusión, el auge de las subastas digitales ratifica que el mercado del vehículo usado en Colombia avanza hacia la formalidad, la transparencia y la optimización de recursos bajo el esquema de economía circular. Para Helena Balcázar, gerente general de ‘Superbid’ Colombia, este ecosistema permite reincorporar activos eficientes a la cadena productiva de pequeñas empresas y familias bajo procesos públicos que destierran de forma definitiva los vicios de las negociaciones a puerta cerrada. No obstante, la clave para coronar una oferta exitosa sigue dependiendo del rigor y la disciplina con la que usted estudie el pliego de condiciones técnicas antes de oprimir el botón de oferta.

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