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Chery Tiggo 9 CSH fue puesto a prueba en una colisión: así le fue
Durante su cumbre global de negocios de Chery, la firma china sometió a su SUV insignia a un ensayo técnico de alta complejidad: impactos simultáneos frontal y trasero para validar su estructura ante riesgos reales.
En la industria automotriz, los protocolos de seguridad suelen basarse en impactos individuales controlados bajo estándares de laboratorio. Sin embargo, la realidad de las carreteras —especialmente en entornos de tráfico denso— es mucho más caótica. En el marco de su Cumbre Internacional de Negocios 2026, Chery decidió elevar el listón técnico al someter a su modelo TIGGO 9 a una prueba de colisión múltiple simultánea. El ejercicio, realizado en su propio Laboratorio de Seguridad, no buscaba solo una calificación de estrellas, sino validar la integridad de la cabina ante fuerzas bidireccionales encontradas.
Más allá del laboratorio convencional
La prueba técnica fue configurada para replicar un accidente de “efecto sándwich”. La Chery TIGGO 9 recibió un impacto frontal a 50 km/h por parte de una TIGGO 7, mientras que, en el mismo instante, un segundo vehículo la embistió por la parte posterior a una velocidad de 40 km/h.
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Técnicamente, este escenario es crítico porque somete al chasis a una transferencia de energía continua y opuesta. La absorción de la fuerza no ocurre en un solo eje, lo que obliga a los puntos de soldadura y a los largueros de la carrocería a gestionar una deformación programada mucho más compleja que en un ensayo convencional de la Euro NCAP.
Célula de supervivencia: Pilares inamovibles
El resultado de la colisión arrojó datos de ingeniería contundentes. A pesar de la violencia del doble impacto, el habitáculo de la TIGGO 9 conservó su volumen estructural. Un análisis detallado confirmó que los pilares A, B, C y D no sufrieron colapsos ni deformaciones visibles que comprometieran el espacio de los ocupantes.
Este desempeño se sustenta en una arquitectura donde el 85% de la carrocería está construida con aceros de alta resistencia. De ese porcentaje, un 21% corresponde a acero estampado en caliente, un material con un límite elástico superior que se utiliza para blindar el habitáculo y disipar la energía hacia las zonas de sacrificio del motor y el baúl.
Software y sensores: La respuesta en milisegundos
La seguridad pasiva no depende solo del acero, sino de la velocidad del código. Durante el ensayo, el sistema de gestión de seguridad de la Chery TIGGO 9 activó los pretensores de los cinturones y desplegó su ecosistema de 10 airbags (incluyendo los de cortina y laterales) en fracciones de segundo.
Un hito técnico destacado por los observadores fue el desbloqueo automático de las cuatro puertas tras la colisión. En un accidente de esta magnitud, la deformación de la lámina suele bloquear las cerraduras, dificultando la evacuación; sin embargo, los sensores de impacto de la TIGGO 9 enviaron la señal de apertura inmediata, garantizando que el rescate de los pasajeros no dependiera de herramientas de corte.
Seguridad post-colisión: El factor combustible
Tras el impacto trasero de 40 km/h, el área del tanque de combustible fue inspeccionada rigurosamente. Los resultados confirmaron que no hubo fugas de fluidos, un factor crítico para evitar incendios secundarios. Asimismo, las luces de emergencia se activaron de forma autónoma y el sistema eléctrico de alta tensión (en caso de versiones electrificadas) cuenta con protocolos de corte de suministro que cumplieron con la normativa TÜV y VCA.
Este rigor en la validación es lo que ha permitido que la familia TIGGO obtenga calificaciones de 5 estrellas en organismos como ANCAP y ASEAN NCAP, posicionando a la marca china como un competidor serio frente a los fabricantes tradicionales europeos y japoneses.
La prueba de colisión múltiple de la Chery TIGGO 9 es una declaración de transparencia industrial. Este tipo de ejercicios son vitales para generar confianza en un consumidor que hoy prioriza la protección familiar sobre el diseño. Bajo la filosofía Safety. For Family, Chery demuestra que su búnker de pruebas, operativo desde 2010, es capaz de replicar la imprevisibilidad del asfalto real, asegurando que su SUV insignia sea, ante todo, un escudo de alta ingeniería para sus ocupantes.
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