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Michael Jackson tenía una colección de 70 carros: conozca los 5 más lujosos
Analizamos los carros más llamativos de la colección de más de 70 vehículos del ‘Rey del Pop’ Michael Jackson, un catálogo que abarcó desde el rigor técnico alemán hasta la opulencia de las limusinas británicas con motor V12.
Michael Jackson no solo redefinió las leyes de la industria musical; también construyó un ecosistema de movilidad que reflejaba la complejidad de su figura pública. Con un garaje que llegó a albergar cerca de 70 automóviles, el artista estadounidense no buscaba simplemente desplazarse, sino extender su privacidad y estatus al asfalto. Su colección fue un manifiesto de la ingeniería de finales del siglo XX, donde convivían blindajes artesanales, motores de alto desplazamiento y una personalización que hoy, en el mercado de subastas, sitúa a estas piezas como activos invaluables de la cultura pop.
El palacio británico: Rolls-Royce Silver Seraph
Una de las piezas de mayor valor técnico en su colección fue el Rolls-Royce Silver Seraph. Este modelo es históricamente significativo para los entusiastas, ya que fue uno de los últimos desarrollados antes de que la marca pasara al control total del Grupo BMW.
Técnicamente, el vehículo de Jackson era una oda a la suavidad de marcha. Montaba un motor V12 de 5.4 litros de origen bávaro, capaz de entregar una potencia silenciosa pero contundente. El habitáculo, una extensión de su rancho Neverland, contaba con incrustaciones de madera de nogal y acabados en cuero de la más alta calidad, configurando una experiencia de manejo donde las vibraciones mecánicas eran virtualmente inexistentes.
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Tecnología de los 90: El Silver Spur II Touring Limousine
Si el Seraph representaba la elegancia, el Rolls-Royce Silver Spur II de 1990 era su búnker tecnológico. Esta limusina de ultra lujo fue acondicionada para ser un salón rodante. En una época donde la conectividad digital era rudimentaria, el vehículo de Jackson ya integraba un sistema de televisión, un bar privado y cortinas eléctricas gestionadas desde una consola central.
El chasis del Silver Spur II fue reforzado para soportar la extensión de la carrocería, manteniendo una suspensión autonivelante que garantizaba la estabilidad del artista durante sus desplazamientos por Los Ángeles. Fue el vehículo insignia de su etapa de mayor exposición mediática, diseñado para ofrecer una insonorización absoluta frente al caos exterior.

Rigor teutón: El Mercedes-Benz 500 SEL (W126)
Michael Jackson también fue un admirador de la sobriedad y la seguridad alemana. Su Mercedes-Benz 500 SEL de 1985 pertenecía a la legendaria generación W126, considerada por ingenieros automotrices como una de las mejores berlinas de lujo jamás fabricadas por la casa de Stuttgart.
Impulsado por un robusto motor V8, el 500 SEL destacaba por su fiabilidad mecánica y por ser pionero en sistemas de seguridad pasiva. Para Jackson, este vehículo representaba el equilibrio entre la discreción y el rendimiento, siendo su elección predilecta para traslados que requerían una menor visibilidad que las limusinas convencionales, pero con el mismo nivel de protección estructural.
Elegancia de posguerra: Cadillac Fleetwood 1954
La pasión del Rey del Pop por la historia automotriz estadounidense quedó plasmada en su Cadillac Fleetwood Series 60 de 1954. Este vehículo es el epítome de la era dorada de Detroit, caracterizado por sus dimensiones monumentales y el uso excesivo de cromo.
Bajo el capó, este Cadillac equipaba un motor V8 de alta compresión para su época, entregando un torque generoso que movía con elegancia las más de dos toneladas de acero. Este ejemplar no solo era un medio de transporte; era una pieza de museo que Jackson mantenía en condiciones de concurso, valorando el diseño artesanal de una época donde el automóvil era el símbolo máximo del progreso americano.
Privacidad táctica: La Ford Econoline personalizada
Incluso en la versatilidad de las furgonetas, Jackson buscó la exclusividad. Su Ford Econoline E150 de 1993 fue sometida a un proceso de transformación integral. Lo que técnicamente inició como un vehículo de carga liviana, terminó convertido en un compartimento de lujo para giras.
La unidad contaba con asientos tipo capitán con ajuste neumático y un sistema multimedia de vanguardia para los años 90. Este tipo de vehículos permitía al artista entrar y salir de hoteles y estadios con una discreción que los sedanes de lujo no podían ofrecer, demostrando que en su garaje, la funcionalidad táctica era tan importante como el cuero de los Rolls-Royce.
Hoy, estas piezas no solo cuentan la historia de una estrella, sino que sirven como una cápsula del tiempo de una industria que, en su momento, no escatimó en recursos para crear los vehículos más cómodos y potentes del planeta.
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